Reunificación de deudas sin hipoteca

Cuando no dispones de una vivienda con garantía para realizar un préstamo hipotecario, la reunificación de deudas también es posible. En este caso, es requisito esencial el presentar una nómina, una pensión o demostrar solvencia económica.

Esta es una de las principales dudas que pueden surgir a una persona, ya que, al no disponer de un bien inmueble, la reunificación de deudas se plantea de manera diferente y el proceso de negociación con entidades bancarias requiere presentar una documentación y pruebas de la situación económica del solicitante.

¿En qué consiste la reunificación de deudas sin hipoteca?

Para la unificación de deudas es preciso saber que uno de los factores clave que influye en que la respuesta de las entidades financieras sea positiva o negativa es el hecho de que exista o no una hipoteca en el importe total a la hora de incluir la reunificación de préstamos.

Y es que la existencia de una hipoteca haría incrementar de manera significativa el importe total a reunificar. Esto implica que el endeudamiento es mayor de cara a las entidades financieras, algo que afecta de forma notable a la hora de conseguir la visibilidad de la operación. Esto no quiere decir que sea imposible la reunificación.

Reunificación de deudas sin hipoteca y sin aval

La existencia de una persona que avale la operación es algo que, sin duda, influye positivamente en la posibilidad de conseguir una respuesta afirmativa por parte de las entidades financieras.

Esto es así porque, aunque no se tenga aval, es posible incluir a la pareja o a otro familiar con el que se conviva en la solicitud con sus ingresos fijos. De esta manera, se incrementa el volumen total de ingresos estables con el que se puede hacer frente al pago de las cuotas resultantes de la reunificación. Esto es visto de forma muy positiva por las entidades financieras y, por tanto, se incrementa la posibilidad de conseguir la financiación que se necesite.

¿Qué gastos supone reunificar préstamos sin hipoteca?

El objetivo es que la persona pueda solventarla por medio de un préstamo personal. Para ello, es preciso solicitar alguno de sus productos teniendo en cuenta el valor de las deudas que se tengan acumuladas y que este sea lo suficientemente alto para que los préstamos a los que se estaba haciendo frente queden suscritos.

En cualquier caso, se deberá hacer frente a un nuevo préstamo con unos nuevos intereses y deberás fijarte en las condiciones que estén establecidas. Principalmente, la persona debe saber que cada producto financiero tiene unos gastos diferentes de subrogación y/o cancelación. En caso de que la persona quiera proceder a su cancelación, también deberá abonar unos costes extra. De este modo, cuando se haga la reagrupación de la deuda, puede que el total que se deba pagar suba un poco.

Lo más normal es que si nos decantamos por esta opción, lo hagamos para cumplir con deudas que no sean grandes. Tendremos en cuenta siempre que las entidades financieras no quieren poner la mano en el fuego por aquellos clientes que no tienen propiedades.